miércoles, 16 de septiembre de 2026

Y SE ME ERIZA LA PIEL DEL ALMA

Hay personas vibrantes. Como esos colores que te resuenan por dentro...

Hay personas con las que te vuelves, tú también, vibrante, brillante, destello, sonrisa.

Hay personas con las que soy más yo que cuando estoy sola.

Personas que te miran y te ven como tú recuerdas que eras.

Personas con las que te miras y os reconocéis.

Hay risas compartidas que son el ventanuco a la esencia de la vida.




Hay ratos con esas personas en los que vuelves a ser torbellino, aire fresco, ternura y disfrute.

Los tiempos que se escapan entre las manos y no quieres que acaben, que te traen de vuelta y te llevan en brazos.

Y sabes que ahí es. Que así sí. Que sigues ahí, viva, aunque a veces se te olvide.


Hay personas que resucitan tu estrella una tarde cualquiera. Que encienden tu pecho y abrazan sin cuerpo.

Personas que te vuelven palpitante, que te conmueven con un recuerdo y moldean carcajadas compartidas que son un extra de aliento vital.


Personas con las que soy yo, pero más, súperyo, la yo que amo ser y que aparece en la alquimia que generan las personas de alma elocuente y acordes consonantes.

Porque es la conjunción, en la interacción, en el encuentro espontáneo. Mis personas vibrantes no son las tuyas, aunque las hay muy expansivas. Pero la supernova es entre dos y en el momento preciso. Dos almas vibrando al son, en dos rostros que ríen emocionados de encontrarse, viendo un atardecer, riendo entre copas, cantando en un coche o charlando bajito. ¿Te acuerdas…? Sí. Y te rescata de tu propio olvido.


Hay versiones de ti que solo existen en esos encuentros concretos.

No es sencillo, pero es el milagro cotidiano de la bella coincidencia.

El espejo más hermoso son los ojos de tus personas vibrantes en los instantes exactos de latido esencial, destilando extractos de pura vida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario